Cómo dejar de trabajar antes de cumplir 40
16 dic 2012
El libro y el blog con tan exagerado subtítulo se llama “Early Retirement Extreme” o “Retiro rápido y extremo”.
En él su autor Jacob Lund Fisker explica su teoría y cómo la puso en práctica para conseguir liberarse de depender de un trabajo para poder vivir. La palabra “retiro” es poco acertada como él mismo dice, porque retiro suena más a irse a Miami o a Benidorm levantarse tarde, pescar y leer o ver la tele; nada más diferente del retiro que se plantea Jacob en el que su día a día está plagado de actividad, aprendizaje de todo tipo de habilidades mentales y físicas (parece que el tío está en una forma física excelente) y emprendimiento de aventuras varias como ofrecerse como tripulante de barcos de regatas.
El señor Fisker se doctoró en Física teórica y después trabajó durante 5 años ahorrando el 75% de sus ingresos haciendo con ellos lo contrario de lo que aconseja (y empuja) la sociedad consumista en la que estamos: no se lo gastó y lo invirtió de forma que se liberó de una serie de cosas entre ellas la de necesitar trabajar para un tercero. Se convirtió en un inversor capitalista por un lado, y por el otro en su cocinero personal, entrenador, carpintero, electricista, mecánico, contable, sastre, ingeniero, programador, etc.
El libro es más una exposición de su filosofía de vida – un poco petardo en ocasiones – que un listado de buenas prácticas de ahorro o u surtido de consejos de cómo invertir tu dinero. Es entretenido en general, sobretodo cuando cuenta detalles de su obsesión por el ahorro (comer lentejas casi como única fuente de alimento durante largas temporadas). Si eres un cocinillas y te gusta aprender diferentes cosas te parecerá un poco naive a veces, pero hay que tener en cuenta el perfil de consumos de mucha parte de la sociedad americana que sólo come cosas precocinadas, nunca andan y siempre van en coche a los famosos “malls” de las afueras de los pueblos y ciudades.
Apunta en varias ocasiones y de forma brillante la obvia estupidez del dilema del trabajador/a del primer mundo, en la que buscamos ganar más dinero para pagar a alguien que cuide de nuestros hijos, en lugar de trabajar menos y cuidarlos nosotros mismos. Sé que esto habría que elaborarlo un poco más, pero igual que lo puedo hacer yo lo puede hacer cualquiera.
Hay un ejercicio que propone que me ha parecido interesante para hacer no sólo con las cosas que tenemos en casa, sino con lo que hacemos al día, con los correos electrónicos, con las obligaciones y con lo que se te ocurra.
La idea es hacer una lista con todo lo que tienes, todo lo material, y poner al lado y de forma honesta cuándo fue la última vez que lo utilizaste. Hecho esto la idea es sacar una gráfica como la del dibujo.

Es claro que vas a llegar a conclusiones que ya te esperabas – a no ser que la negación de la realidad sea uno de tus fuertes – pero verlo así “el 90% de las cosas que tienes no las utilizas casi nunca, colega”, es demoledor para uno y. ojalá, para el sistema.
Dejo los enlaces y las búsquedas para el diligente lector.
Por cierto, que el libro lo tengo en papel y si alguien lo quiere se lo regalo a cambio de un café y un ratillo de charla ¿hace?












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