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Investigación

Laiglesia intenta evitar el juicio afirmando que su jefe tocó la ropa de Helena Jubany un año después del crimen

El investigado mantiene que el abogado de Careta, con el que él trabajaba, tocó el jersey donde se halló ADN incriminatorio

La familia Jubany, convencida de que el caso acabará en la Audiencia de Barcelona, denuncia la desaparición de la bragas de la víctima

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El crimen de Helena Jubany, a un paso del juicio

El crimen de Helena Jubany, a un paso del juicio / JORDI PUJOLAR / ACN / VÍDEO: GUILLEM SÁNCHEZ

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Guillem Sánchez

Guillem Sánchez

Sabadell
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El juzgado de Sabadell que instruye la causa abierta por el asesinato de Helena Jubany ha citado a Santiago Laiglesia, sospechoso principal, para comunicarle que no se practicará ninguna diligencia más y que en los próximos días notificará si se celebra un juicio para aclarar un crimen cometido el 2 de diciembre de 2001 o, en sentido contrario, archiva la causa, un extremo que la familia Jubany ya da por descartado. La defensa de Laiglesia, acorralado por las pruebas de ADN, ha pedido este viernes que no se tengan en cuenta los resultados genéticos –que hallaron restos orgánicos del sospechoso en el jersey de la víctima–, sosteniendo que la cadena de custodia no se ha respetado.

El argumento que ha dado para defender esta supuesta ruptura de la custodia de la ropa de la víctima es rocambolesco. Laiglesia, abogado de oficio, trabajó de pasante en el despacho del letrado que defendía a Muntsa Careta, la primera investigada por este crimen. Según la defensa de Laiglesia, este letrado, Joaquim Escuder, fallecido en 2017, tocó personalmente la ropa de Helena Jubany mientras estaba bajo la custodia del juzgado de Sabadell, en 2002.

Transferencia rocambolesca

Durante esta manipulación de la ropa, mantiene la defensa de Laiglesia, se produjo una transferencia secundaria de ADN. Es decir, Escuder, que habría estado en contacto antes con Laiglesia –con quien compartía despacho–, al tocar la ropa de Helena Jubany transfirió ADN de este sospechoso al jersey de la víctima. Por ese motivo, según la defensa de Laiglesia, hay restos orgánicos de este hombre en la ropa que vestía Helena Jubany cuando fue asesinada.

La acusación particular, que ejerce el abogado Benet Salellas en representación de la familia Jubany, ha mostrado su incredulidad ante la estrategia de la defensa y confía en que el juzgado de Sabadell comunique la semana que viene el fin de una instrucción que se ha alargado durante 25 años. "Plantear que Escuder vino al juzgado y removió indicios de un delito como si estuviéramos en un mercado de pescado creo que no es asumible", ha razonado Salellas.

Bragas extraviadas

Salellas, además, ha respondido ante la jueza de instrucción que, si la defensa acababa de confesar que rompió la cadena de custodia, tal vez debería aclarar también si sabe algo acerca de la desaparición de las bragas de la víctima, un extravío que incomoda a la familia Jubany.

Que faltan las bragas que Helena Jubany vestía el día del crimen se supo hace poco más de un año, cuando la Policía Nacional acudió al juzgado de Sabadell a recoger toda la ropa para efectuar el último examen de ADN, el que ha acabado acercando el caso a su resolución, y al abrir el sobre de la ropa interior lo halló vacío.

El novio de Muntsa Careta

Laigleisa, la única persona que presumiblemente será juzgada por este crimen, era el novio de Muntsa Careta, la primera sospechosa. Careta fue defendida en 2002 por el abogado Joaquim Escuder, para el que trabajaba Laiglesia. Esa circunstancia es la que ahora usa la defensa de Laiglesia para sostener que el ADN de este hombre pudo llegar al jersey de Helena.

Careta fue la primera investigada porque vivía en el edificio desde el que fue lanzado el cuerpo de Helena Jubany. Según todos los indicios, la víctima fue drogada con Noctamid el viernes 30 de noviembre de 2001 al mediodía, retenida en el domicilio de Careta durante unas 40 horas y finalmente, en la madrugada del domingo, arrastrada hasta el tejado, desvestida y tirada al vacío por el tragaluz.

En el posible juicio que pueda celebrarse por este crimen resultará determinante probar qué personas estuvieron en el piso de Careta durante los dos días previos al crimen porque se sospecha que en ese domicilio los asesinos escondieron a Jubany –sedada– hasta que fue arrojada al vacío la madruga del domingo. Por eso el hallazgo de ADN de Laiglesia en el jersey de Jubany resulta interesante para la investigación, porque señala que estuvo en contacto con la víctima: lo ubica en el piso de su novia.

Sin acreditación

La defensa de Laiglesia también ha pedido que no se tengan en cuenta estos resultados de ADN por otro motivo: las agentes de la Policía Nacional que los obtuvieron recurrieron a una técnica de secuenciación masiva para la que aún no estaban debidamente acreditadas. La acusación de la familia Jubany subraya que las agentes ya cuentan con esa acreditación y que, en cualquier caso, esa ausencia de titulación no altera el resultado de la prueba.

El hermano de Helena, Joan Jubany, ha pedido que finalice de una vez un proceso de instrucción que ya se ha alargado durante más de décadas y se ha mostrado convencido de que se celebre en 2027 un juicio en la Audiencia de Barcelona. "Al menos podremos tener una verdad judicial para saber qué pasó con mi hermana", ha concluido.

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