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lunes, 18 de noviembre de 2013

118 drogas sin realidad (de cambio)

Fran, el demiurgo supremo, el ente que manejaba las realidades, el dios de dioses, el hado del universo (nada que ver con llevar tutús y varitas), el... en fin, lo que sea, seguía durmiendo en su esperado sueño eterno, en su pacifico retiro, en su letargo sagrado, en su merecido reposo, en su pernoctación sin despertación, en su... en fin, lo que sea, no estaba tranquilo. Algo lo hacía intranquilizarse, desvelarse, desasosegarse, inquietarse, desazonarse, descojon... en fin, lo que sea, y eso afectaba al universo entero. Por ejemplo, escondía el diccionario de sinónimos para que el narrador no pueda seguir poniendo tonterías. ¡Incluso cosas más graves!. Un gato negro en un tranquilo lugar al sur de Madrid se había dado cuenta de que podía hablar el idioma de los humanos. Y lo que es peor y de lo que derivaba el hecho anterior, tenía conciencia de tener conciencia (lo cual es un fastidio para un gato, acostumbrado a ser cruel, egoísta y hacer lo que le viene en gana). Paradojas morales aparte, una especie de brecha empezaba a abrirse en el universo, un roto en el descosido anterior, un charco en el desierto, un chocolate aguado, un caldo frío, un... vaaale, ya paro.

En alguna parte, Adrián llegó en coma al hospital donde Juanjo trabajaba. Había sido embaucado con la excusa de recoger fondos de su ONG para llevar ayuda al reciente desastre humanitario provocado por una guerra que había estallado de repente y en circunstancias extrañas en el seno de dos países aparentemente en buenas relaciones. Había invertido todo su dinero en fletar con urgencia un barco en cooperación con ciertos políticos de alto nivel que aparentemente querían colgarse algunas medallas. Es más, había incluso tomado prestado parte del de su querida Laura, todo para que en un sorprendente giro de acontecimientos el barco fuera apresado y se descubriera un enorme cargamento de drogas y armas. Cuando se dio cuenta de en qué lio le habían metido fue demasiado tarde, se había convertido en la cabeza de turco de una trama que habían puesto ante un frustrado Antonio Mata. Toda la operación que parecía tan clara y todos aquellos hechos probados resultaron explotar en una marea de falsedades y errores extraños, y Antonio, que tantas pelotas que había tocado durante ese tiempo, tras esta derrota había sido degradado y expulsado del cuerpo por aquellos que lo envidiaban y no tenían una moral tan rígida como para tratar con ciertos capos. Laura había gastado todo lo que le quedaba en abogados y en intentar salvarlo sin resultado, a resultas de lo cual había perdido no solo sus posesiones, sino también su fundación y su orgullo. En la cárcel Adrián había tenido una mala suerte manifiesta. Siendo confundido con alguien que había hecho una mala jugada a uno de los miembros del peor grupo de reclusos, fue vejado, maltratado y apalizado durante semanas hasta el momento en el que un mal golpe lo había dejado sin conocimiento. Juanjo tenía mucho trabajo hoy y no se encontraba en el mejor día de su vida precisamente; las malas noches por no saber el paradero de su amigo Antonio, su bajo rendimiento en el trabajo, la bebida... y ahora esto. Empezó con una complicación en un parto, donde tuvo que acudir a ginecología para echar un cable. El niño murió y la madre está estable pero en cuidados intensivos; el padre, destrozado, se fue dando tumbos por la calle, fuera de si, incapaz de pensar con claridad. Más tarde, en el quirófano 2, había estado operando a una chica que había sido salvajemente agredida por un robot fuera de control y había seccionado una arteria y había estado a punto de matarla. Lo peor es que seguía con pronóstico reservado y aún tenía que enfrentarse a los politraumatismos y contusiones de aquel chico. Los escáneres daban daño cerebral irreversible, nunca volvería a ser el mismo. Pero al menos no se volvería loco como el profesor de Alba ante las indescriptibles escenas que había presenciadolo. No, no creía que Adrian empuñara hachas y reventara al agresor y luego saliera destrozándolo todo. Lamentablemente lo poco que podría hacer a partir de entonces sería babear y decir incoherencias, pues lo único que estaba en su mano era lograr que pudiera despertar de nuevo para ver un nuevo día. Demonios, pensó, pobre chico, casi es mejor que lo mate... y me mate yo después...

Continuará...

jueves, 14 de noviembre de 2013

117 cambios de realidad (sin drogas)

Extractos del diario de Raoul.

Es extraño. Soy feliz por primera vez en mucho tiempo. Parece que lo tengo todo en mi vida. Y, a pesar de eso, tengo una sensación... de estar incompleto.

Sé que no debería tener este tipo de pensamientos ahora que voy a ser padre. Le he propuesto a Rebe que le llamemos Francisco. Curiosamente, ella también cree que es el nombre perfecto para el bebé. Antes de que yo se lo dijera, ella ya estaba barajando también ese nombre. Pero... no termino de entender porqué mi corazón se aflige. Es una sensación como de haber perdido algo, pero sin poder recordar qué he perdido.

(...)

Hoy han intentado atracarme camino del trabajo. Eran dos hombres, con navajas. Fue como si algo despertara en mí. No puedo entenderlo. Una especie de reacción extrema, de acto reflejo. Antes de darme cuenta, había dejado inconscientes a los dos ladrones. Supongo que sería la adrenalina del momento, pero... juro que los movimientos que hice parecían de artes marciales. Y yo jamás he estudiado otra cosa que no estuviera relacionado con el derecho... no puedo entenderlo.

(...)

Por hacer una prueba esta tarde, en el gimnasio, entre a la clase de kárate. El arranque que tuve el otro día, no apareció aquí. Supongo que todo fue debido a la adrenalina. Pero también sucedió algo extraño. En la sala, tenían varios carteles colgados relativos a las artes marciales. Estuve mirando uno durante casi media hora. No pude evitarlo. Era una mujer oriental, quien manejaba una especie de lanza. Pregunté al respecto, y me explicaron que se llama naginata. Creo que era la primera vez que lo veía, pero me resultaba muy familiar. Estoy seguro de haber conocido a alguien que dominaba la naginata, pero no puedo recordar quién ni dónde.

(...)

Aprovechando el finde, Rebe y yo pasamos el día de paseo por la capital. Encontramos una tienda muy curiosa de artesanía oriental. Entramos, porque Rebe está encaprichada con comprar uno de esos biombos japoneses. Sin embargo, ocurrió algo extraño. Tenían varias armas exóticas allí. Rebe se dirigió directamente al estante y se quedó contemplando boquiabierta la naginata. El vendedor le ofreció mostrársela. Ver a mi esposa con aquella arma, me resultó... no puedo explicarlo. Era como... ¿bueno? No sé muy bien cómo, pero terminamos comprando la naginata. Rebe estaba sorprendida por esa acción, pero aseguraba que se sentía bien al tener esa "lanza" entre sus manos.

(...)

Rebe ha estado interesándose por el uso de la naginata. Parece tener un manejo innato. Empiezo a estar preocupado. Una idea completamente loca está rondando por mi cabeza. Es una estupidez, pero... es como si Rebe y yo supiéramos artes marciales y lo hubiéramos olvidado. Sé que es una bobada. Pero, no entiendo porqué ese pensamiento me da tanto miedo.

(...)

Anoche tuve una pesadilla. No recuerdo mucho, sólo que salía Antonio Resines. No pasa nada, no era más que un sueño...

Continuará

viernes, 1 de noviembre de 2013

La verdad tal y como sucedió (por el tercer novicio de la 116ª dinastía errante de los monjes de los últimos días)

No, no puedo dejar que la verdad salga a la luz. Tengo que maquillar las cosas, tengo que... ¡es horrible! ¡no! ¡la humanidad no podría entenderlo y aguantarlo! es demasiado... no, no están preparados... aún no...

Eehmmmm... estoooo... ah, si. ¡Y entonces llegó Vicky en su refulgente dragón perlado, volando como una exhalación sobre sus cabezas y saltó de su grupa, cayendo en una espectacular voltereta justo enmedio de Ambrosio y Laura y Alba y dejando polvo en suspensión, pequeñas grietas en el suelo e incredulidad por doquier. De una patada dio cuenta de Ambrosio, al que justo antes había arrebatado el báculo. Ante las atentas miradas de unas asombradas Laura y Alba, utilizó el báculo para hacer reaparecer/resucitar a Fran (las malas lenguas dirán que agarró a su hermano por los mismísimos hasta que lo trajo de vuelta). Fran rompió el hechizo de ilusión en el que se hallaban sometidos y ya no estaban en el infierno, ni en una dimensión paralela, ni tenían armaduras. Eso si, la realidad era demasiado tozuda como para que Antonio y Juanjo no siguieran peleándose pese a todo. Un Arturo caballeresco acudió a salvar a las damas cuando Ambrosio intentaba una última acometida desesperada y lo inmovilizó con una llave. Vamos, le aplicó una llave inglesa en la cocorota y lo dejó tirado sin conocimiento. Ahora todos se arremolinaron, entre fascinados y curiosos, alrededor de la figura de Fran, que ahora inspiraba un cierto temor reverencial.

-¡Escuchad!- bramó un Fran que de repente tenía toda la actitud de Charles Bronson pese a una falta de mostacho alarmante- Hasta aquí ha llegado esto. No permitiré más dolor y sufrimiento. Hemos estado jugando y luchando con y contra fuerzas de difícil comprensión, más allá de todo entendimiento; hemos sido marionetas en manos de otras personas, de mentes desquiciadas. Es todo una ilusión, un sueño y yo puedo despertaros. Tras todos estos viajes místico-metafísicos he tropezado con la verdad. ¡Y la verdad nos hará libres!. Sólo os pido una cosa, pues no tengo poder suficiente y requiero vuestra valiosa colaboración... ¡tomaos de las manos! (psss, Adrián, de las manos, de las m... ufff, vaya tortaaaa...).

Todos en corro, con las manos extendidas y agarrados unos a otros, rodeando a Fran que ocupaba el centro del círculo, comenzaron a ceder poder hacia el interior, a concentrarlo en ese punto, como la luz en una lupa. Nadie dudaba de que lo que estaban haciendo era lo correcto, Fran tenía un aura de solidez, liderazgo, confiabilidad y seguridad que anulaba cualquier intento de disentir o de obrar de manera diferente. Mientras poco a poco iban drenándose todos, e iban cayendo presas del esfuerzo desde el más débil al más poderoso y una luz brillante y cegadora iba llenando el hueco donde en un principio estuviera Fran, mientras este sonreía de una manera extraña y terminaba desvaneciéndose en un estallido de color.

Raoul fue el primero en despertar. Estaba en una cama, confuso. Se levantó y fue al baño, se lavó la cara y salió hasta la cocina. Allí le esperaba Rebeca, que al verlo se le acercó y se dieron un beso en la boca mientras se daban los buenos días. Raoul empezó a preparar unas tostadas mientras Rebeca pasaba por detrás para sacar la leche del microondas y le daba una palmadita en el culo. Raoul se sintió un tío afortunado. La vída le sonreía, gracias a su esfuerzo había conseguido que la empresa de su padre hubiera salido de la crisis en la que había entrado años atrás, su progenitor estaba sumamente orgulloso de él y su mujer pronto tendría un niño. Pensó que de nombre le pondría Francisco y de repente algo en su cabeza hizo clic y una sensación extraña le recorrió todo el cuerpo. La sensación de que algo no funcionaba empezó a invadirle hasta que Rebeca se acercó y empezó a acariciarle el cabello. Un par de palabras susurradas al oído y una mirada suplicante mientras ella se dirigía contoneante hacia el dormitorio terminaron por sofocarla.

Laura era feliz. Desde aquel problema con el mayordomo, que había presentado dimisión y la había dejado con toda la ropa sin planchar y sin poner la lavadora, había empezado a hacer cosas por si misma y había cambiado. Estaba dando de comer a los pobres en el comedor de su fundación cuando apareció un hombre trajeado y atractivo. Usted no viene a comer aquí, espero. No, nada de eso, soy el representante de la mundialmente famosa y reconocida ONG metralletas contra el hambre y vengo a hacerle partícipe del premio anual que otorga la organización a la mejor iniciativa particular en ayuda de los desfavorecidos. Me dejais anonadada, no merezco reconocimiento por algo que me sale del corazón. Usted tiene un corazón de oro, señorita, igual que sus hermosos cabellos. Me halaga usted, es una persona culta y educada... supongo que sabe quien soy, pero... ¿y su nombre?. Oh, que desconsiderado por mi parte, no me he presentado; mi nombre es Adrián y desde luego, tiene usted una impresión demasiado buena de mi, y me siento afortunado por merecer las atenciones de usted. Me sonroja... vendrá cansado ¿quiere una copa?. Oh, gracias, pero no bebo. Durante un instante, el universo estuvo a punto de implosionar para estas dos personas, que momentaneamente mareadas por alguna desconocida fuerza tuvieron la extraña sensación de que algo no encajaba. Pero luego se miraron a los ojos y se perdieron el uno en el otro y tuvieron la certeza de que habían encontrado a su media naranja.

Antonio Mata estaba exhultante. Después de tantos meses de duro trabajo lo iba a conseguir. Sólo le hacía falta una última cosa. Tocó en la puerta del hospital y el recepcionista lo dejó pasar, evidenciando que ya se esperaba esta visita. No demasiado lejos, una voz conocida lo llamó por el pasillo. ¡Juanjo! ¡por fin!. Antes de nada, abrázame hombre. Durante el abrazo, miles de gatitos estuvieron a punto de morir de algún tipo extraño de afección cardiaca, pero todo pareció volver a la normalidad, pese a las caras un tanto desencajadas de los dos amigos. Esto... ¿lo tienes?. Si, y como tu pensabas, el análisis da positivo. ¡Lo sabía! ¡ya tengo pruebas para enchironarlo!. Eso merece una celebración por todo lo alto, ¡hoy invito yo!. Tío, muchas gracias, no sabes lo importante que es esto para mi. No es nada hombre, ¿qué no haría yo por un amigo como tu?.

Alba estaba en la feria de robótica de la universidad. El mundo por fin vería la que sería su mayor y mejor creación, el Arturo 2000. Era el día más feliz de su vida. Su tutor de proyecto, el viejo profesor, sonreía orgulloso al lado. Sabía que aquella alumna iba a llegar lejos.

Vicky, Diego y Chencho estaban sentados bajo el toldo de un bar, tomando algo fresco para combatir el calorcillo que hacía ese día, con Ónice ronroneando en el regazo de la ragazza. Reían y bromeaban y disfrutaba cada uno de la compañía de los otros porque hacía tiempo que no se veían. Diego tomó la palabra y dijo: ¿y a que no sabéis qué sueño más raro tuve anoche?...

Fran, un destello de luz en el horizonte estrellado, vigilaba su obra, en paz y armonía con el universo. Lo había conseguido. No, de hecho, había conseguido algo más allá de lo que podía haber imaginado o soñado. Era más de los que jamás había querido ser, pero en cierto modo, también lo había perdido todo. ¿Sacrificio? quizá. Y vio Fran que todo era bueno. Y como ya era el séptimo día, se echó a dormir.

En la oscuridad una sombra se movió. Voces extrañas sonaban a su alrededor. Se han ido todos, decían. No pueden haber rechazado a sus dioses, decía otra. Se ha disipado todo el poder, bramaba una tercera. La sombra, consciente tras su inconsciencia de todo lo que debía haber pasado, y elaborando un nuevo plan rápidamente, y con una media sonrisa en la boca dijo: Así que se han burlado de todos vosotros ¿eh? os han conseguido dejar al margen ¿verdad? ahhh... la mente humana es demasiado imprevisible, es capaz de superarlo a todo y a todos, de encontrar la forma de romper vuestro dominio y encerraros a todos ¿a que si?. Si, dijeron las voces, espectantes. Aquí nos ha encerrado, y a ti con nosotros. ¡No!, a ustedes los ha encerrado conmigo, y yo soy vuestra última posibilidad de no pasar la eternidad jugando al parchis. Si... después de probar lo divertido que es jugar con los seres humanos y los destinos de las civilizaciones ¿quien querría volver a la monotonía de la no-existencia y la inmensa vacuidad del infinito?. No, necesitan salir de nuevo. Y sólo yo puedo, y sólo a mi corresponde el poder que ustedes no saben usar. Este es el trato, dadme vuestro poder y yo os haré de nuevo libres, poderosos y dueños de las almas mortales... ¿qué decis?

Continuará...

miércoles, 30 de octubre de 2013

115 días que no me pasaba por aquí... sorry!!!

Los monjes se miraron unos a otros. Siendo sinceros, el relato épico que narraba la salvación del mundo estaba quedando como una historia surrealista donde nada parecía tener sentido. Sin embargo, esa era la realidad. Esa era la verdad.

Por tanto, se les planteaba un gran debate a los Correctores. ¿Debían seguir escribiendo los actos tal y como sucedieron realmente, aún a pesar de que el relato pareciera surgido del cerebelo de un simio ebrio? ¿O deberían dotar a la historia de ciertas licencias artísticas?

El sabio monje ciego milenario propuso mantener el triángulo amoroso entre Laura, Alba y Fran... pero haciendo hincapié en sentimientos de culpabilidad y, por supuesto, terminando en forma trágica.

Ambrosio debería ser mucho más macabro y vil en su traición. Y, para que inspirase el suficiente temor reverencial como villano, debía cambiársele el nombre.

Arturo tendría que ser una figura dramática, una creación artificial en busca de una humanidad que estaba condenado a no encontrar. Y, por supuesto, debería dejar de decir gilipolleces cada dos segundos.

Raoul y Rebeca serían el arquetipo de un amor condenado desde el principio.

Antonio y Juanjo serían dos amigos íntimos convertidos en enemigos irreconciliables.

Por supuesto, por el bien de la historia épica, Adrián sería conveniente que ni se le nombrase.

Tras las "recomendaciones" del sabio monje ciego milenario, todos los acólitos aplaudieron entusiasmados. ¿Qué importaba que se falseara un poco la historia en pos de conseguir una mayor credibilidad, aunque realmente se estuviera mintiendo descaradamente?

Sin embargo, el más joven de los monjes se puso en pie, carraspeó y dijo:

-Entonces, ¿qué hacemos con eso?

Y señaló al brillante caballero de Ofiuco, con su bastón rodeado de serpientes.

-¿Y con eso?

Y señaló a una muchachilla en Fuenlabrada hablando con un gato.

El anciano monje ciego milenario resopló con desdén:

-Está bien, haced lo que os dé la gana. Adelante, contad la verdad tal y como sucedió. A mí ya me la sopla todo...

Continuará

miércoles, 17 de julio de 2013

114 veces que nooo, que este teléfono no es, que es otro... ¿que me vaya a dónde? ¡y tu más! (por si acaso)

En una lejana abadía, escondida en el espacio más recóndito de unas montañas nevadas altas hasta tocar el cielo (realmente recónditas) de una cordillera perdida entre las brumas del tiempo (ciértamente recónditas), se encontraba el sabio monje ciego milenario que día tras día escribía sin parar la historia humana. Bueno, para hacer honor a la verdad, de vez en cuando se levantaba a hacer pis y estirar las piernas, pero bastante a menudo comía encima de los papiros y los dejaba echos un desastre (lo cual podría explicar muchas cosas sobre la evolución de la historia humana si son ciertas las teorías que dicen que nosotros nos reflejamos en las cosas que hacemos del mismo modo que las cosas terminan siendo un reflejo de nosotros... no... estooo... que el trabajo nos curte y moldea hasta que con el tiempo somos nosotros los que.. no no no, lo que quiero decir es algo similar a que los amos y los perros suelen ser muy parecidos pero de un modo más profundo y filosófico para hacerme el interesante). En fin, el caso es que últimamente estaba chocheando más de la cuenta, así que en la abadía tuvieron que apañárselas para crear un equipo especial de potenciales candidatos a sustituírle (porque tarde o temprano tendría que diñarla y había que estar preparados con algún reemplazo o algo... hacía tanto tiempo que el anciano escribiente estaba en el puesto que nadie sabía a ciencia cierta qué tenían que hacer o qué debía pasar). Lo de elegir cual ya se decidiría más tarde. El caso, como iba diciendo, es que de un tiempo a esta parte estaba un poco más para allá que para acá y sus escritos habían dejado de tener sentido. Algo de grupos de sabios, elegidos, dioses, cabellos del sobaco y cosas peores; tanto es así, que los potenciales sustitutos empezaron a denominarse por el resto de la abadía como Los Correctores. Todos los días, cogían los papiros que iba escribiendo el anciano, los leían e iban haciendo cambios sobre la marcha. Para practicar, decían ellos. Se ponían en comunión con la naturaleza, el cosmos y todo lo demás e intentaban que la historia los penetrara y los llenara con... las cosas de la historia. De vez en cuando alguno se despertaba de su profundo trance lleno de otras cosas; es lo que tienen las abadías que están en sitios realmente recónditos, sobre todo aquellas que no tienen cabras.

-Esto se está saliendo de madre- dijo uno.
-Y que lo digas. Aquí dice que hay un portal y que se lleva a tres. Y ahora parece que uno de ellos aún está y se tira por un barranco- apuntilló otro.
-Que manía tiene la gente de tirarse por los barrancos, casi se parece a Seillo, el famoso Cabello del Zobaco del potro con alas.
-Cada día está peor, tenemos que hacer algo, arreglar esto de algún modo
-Si, pero ya sabes que tocar la historia es peligroso. Nunca sabes qué puede pasar más adelante.
-Con la cantidad de mierda y restos que tienen los papiros encima, una infección seguro.
-¡No me refería a eso!
-Pues no sé, tendremos que dotar al tipo este del poder de abrir portales a otra dimensión o algo.
-¿Portales a otra dimensión? buah, ya lo que falta es que pueda viajar en el tiempo y asesinar a su abuelo.
-Pero entonces crearía una pájara dimensional de esas.
-Una paradoja, se dice paradoja. Y sólo temporal: si empezamos a hacer chapuzas con el tiempo la cagamos; y si además enlazamos con el espacio ni te cuento. ¡Podríamos destruír el universo!
-¡SIII...III...iiii...ii? digoooo noo, noo, que va... nosotros no queremos eso ¿verdad?

La mirada fulminante del otro monje dejaba bien a las claras lo que pensaba. Algo así como: ya me parecía a mi que las correcciones estaban yendo fatal y la historia (ya de por si cogida con pinzas) estaba desvariando más de la cuenta... a saber los cambios que ha hecho... y  lo que más me jode es que al final el elegido va a ser este tarugo, es como si lo viera... en fin, la humanidad puede darse por jodida.

lunes, 15 de julio de 2013

113 llamaron al teléfono de emergencias y les atendió Mr. Blogger

El portal que se abrió en la entrada número 106 (por el cosmos no le deis) depositó suavemente a Alba, Laura y Ambrosio en un extraño e infinito páramo de tierra negra y cielo rojo sangre.

-¿Dónde coñito estamos? -preguntó Laura.
-En la entrada al infierno -respondió Ambrosio.
-No lo imaginaba así -dijo Alba.
-Nadie lo imagina hasta que está dentro -explicó el traidor ex-mayordomo.
-¿Y cómo rescatamos a...?

En ese momento, Ambrosio soltó una risotada diabólica y despareció.
-¿Pero...?

Y al momento siguiente, Ambrosio volvió a aparecer con un báculo en sus manos.

-He tenido que cambiar demasiadas veces mis planes... ¡pero se acabó! Con vosotras atrapadas en el infierno y el báculo de Ofiuco siendo mi posesión, ¡tengo el poder de la curación, de la vida y de la muerte en mis manos! ¡Ja, ja, ja! ¡Báculo! ¡Envenena a estas dos infelices!

El báculo de Ofiuco brilló con una enfermiza luz verde. Laura y Alba temblaron. Una hamburguesa de lastimosa imagen apareció frente a ellas.
-¿Qué es esto? -preguntó extrañado Ambrosio.

Una hamburguesa caducada del bareto de debajo de mi casa -se escuchó la voz del báculo-. Si la comen se envenenan fijo.

-Me parece que el báculo es pariente de Arturo y Adrián -murmuró Alba a Laura.
-No puede ser... ¿el báculo de Ofiuco funciona mal? -preguntó Ambrosio.

Jo, esa pregunta suena casi a eyaculación precoz... ¿seguro que no eres una vieja gloria futbolista anunciando consejos médicos?

-¿Te burlas de mí? -chilló Ambrosio.

No, pero puedo hacerlo. ¿Sabes el chiste del mayordomo que le lleva la infusión a su señor y le dice "té, amo"? Y el señor le responde "¡yo también! ¡Bésame, truhán!"

-Pero... este báculo... debería darme poder sobre la vida y la muerte... no lo entiendo...
-¡Lo que está claro es que tu plan no funcionará, Ambrosio! -gritó Alba-. ¡Y con la energía dorada de estas armaduras, te venceremos!

Osti, eso me suena a la serie de televisión de...

YO, ANUBIS, TE ORDENO QUE GUARDES SILENCIO. LO QUE VAS A MENCIONAR TIENE COPYRIGHT.

Oh, qué fallo más tonto...

Continuará









lunes, 8 de julio de 2013

112 teléfono de emergencias (google, no redirijas las búsquedas por 112 serias aquí, que solo se cuentan chorradas)

Ónice se materializó justo en ese instante, aún algo desorientado por tanto salto espacio-temporal y por el hecho de que tras la armadura de Ofiuco no estuviera Diego, como él esperaba. Algo había ido mal... en un momento de lucidez y antes de entrar en pánico, intentó ponerse en contacto con él telepáticamente.

-¡Diego! ¡Diego! ¿estás ahí? si estás ahí, ¡manifiéstate!.
-Si estoy aquí, pero no puedo salir ni moverme.
-Menos mal... pero... ¿dónde es aquí? ¡tu deberías estar en esa armadura! ¡tu deberías ser el avatar de Ofiuco!
-Pues no, por lo visto estoy atrapado dentro de la vara.
-¿Dentro de la vara?... umm... podría tener sentido... pero tu deberías ser el sanador de las realidades, no el instrumento para sanarlas; en fin, que sólo tu y tu hermana tienen capacidad para arreglar esto, no sé qué pinta ese otro tío aquí.
-Pues yo tampoco, sólo lo he visto tres veces y en ninguna parecía estar muy despierto... bueno, ahora mismo tampoco es que sea el alma de la fiesta.

-¿Eh?- dijo Chencho, despertando del sopor en el que se hallaba metido.
-¿Eh?- dijo Adrian, que tampoco era la persona más espabilada del mundo.

-Mira a esos dos cenutrios. Y se supone que el tal Chencho me tiene que liberar, cada vez lo veo todo más negro... por cierto, ¿dijiste algo de mi hermana?
-¡Ostras! ¡la Vicky! la dejé en un sitio seguro para venir a rescatarte, pero conociéndola creo que ahora mismo corre más peligro que tu. Realmente ahí encerrado no puedes hacer mucho, pero tampoco pueden hacerte nada, mientras que ella ahora es la única que puede salvarnos el culo a todos... ¡ala, adios!
-¡Pero cabrón, no me dejes aqu...! ¡ya se ha largado! ¡será hijo de perra!- dijo afligido. En realidad no, pero a veces si que me gustaría que fuera menos felino y más canino... pensó; en fin, me tendré que ocupar yo de mi mismo, como siempre. -¡Eh, tu! ¡el que me tiene sujeto por... por la vara!

-¡Eh, esa cosa de las serpientes habla! ¡que guay!
-¿Mande? ah, si, esta cosa... ¿qué narices estoy haciendo aquí yo?
-No lo sé, pero el bastón mola. ¿Me lo prestas?
-¿Qué? ah, si, toma, to pa ti.
-¡Guay!
-Bueno, y ahora ¿alguien puede decirme qué es todo esto? ¿un concurso de cosplays?
-¿Y tu quien eres y qué haces aquí? ¿por qué tienes esa armadura? ¿qué narices es Ofiuco?- dijo en tono acusador Raoul.
-Espera, Raoul. No sé por qué me da que este no tiene ni pajolera idea- intervino Rebeca.
-Creo que yo puedo arrojar algo de luz- dijo el viejo anciano.
-¡Eso es! ¡arrojar! ¡voy a arrojarlo como una jabalina, a ver hasta donde llego!
-¡Y yo puedo arrojar algo de agua!- dijo Arturo antes de quitarle el ánfora a Rebeca y derramarla por encima de todo el que pillaba por su camino.
-¡Se acabó! ¡estoy harta de este tío!- gritó rebeca mientras formaba una enorme espiral de hielo.
-Paaaaara, paaaara, guarda tu furia asesina para más ad... ¡ey! menos mal que con esta armadura soy rápido y tengo reflejos felinos, esa patada iba diracta a donde siempre...
-Tiene razón, Rebeca, debemos centrarnos en esto. Es más grave de lo que parece.
-¿Más grave aún que todo lo que hemos pasado? ¡¡se supone que ya debería haberse acabado el mundo al menos tres veces!!
-Bueno, visto así... en fin, lo que toca: tu, chico, el que acabas de aparecer. Eres una variable que no entraba en ninguna ecuación.
-Yo soy más bien simple, a mi eso de las ecuaciones...
-Lo que quiero decir es que se supone que tu no deberías estar aquí. Algo ha ido mal, desde el principio. Se supone que Ofiuco ni siquiera debería estar por aquí, y si bien el hecho de que esté es hasta cierto punto normal, quien debería haber aparecido era otra persona. Bueno, tal vez... ¿tienes conocimientos de medicina o algo así?
-¿Yo? que va, si soy informático...
 -Lo que nos faltaba, otro friki más para añadir al circo. En fin, alguien o algo se ha torcido por algún lado, y necesitamos encontrar a esa otra persona antes de que todo se vaya al traste. En teoría debería estar ligada a esta armadura de algún modo, no debería estar lejos...
-¿Al traste? yo vivía mi vida muy tranquilo y sin problemas y ahora ni sé qué soy, ni quien soy, ni quien es nadie, ni lo que hago aquí. Y para colmo, llego medio dormido y con un resacón encima y escuchando voces ¿me quieres decir que algo más se puede ir al traste?
-¿Voces? ¿qué voces?
-Una voz de un tipo medio loco que ahora mismo está gritando algo así como ¡HIJOPUTAAAAAAAAAAAAA!
-JaaaaaAAAAAJAJAjajajja

Al oír la carcajada, todo el mundo miró de repente a Adrian , como movidos por una repentina sospecha. Haciendo de portavoz, el anciano preguntó que de qué se reía en un momento tan delicado como aquel.

-Nada hombre, que la lanza jabalina esta del ofucio este que parecía tan buena es una mierda. Casi llegué hasta el otro lado de la grieta esa enorme de ahí... si el bastón hubiera sido algo más ligero lo hubiera conseguido sin duda, pero llegué muy lejos. ¡Casi 50 metros, que se dice pronto!. Lo divertido es la forma en la que Ambrosio se tiró tan apurado por el despeñadero ese pabajo, ¡casi se mata el tío! ¡será imbécil!

-¡SERÁ IMBÉCIL!- dijeron todos al unísono mirando furibundos a Adrián

En otro lugar del multiverso, el chico que dormía plácidamente estaba a punto de encontrarse con su destino. De pronto, en medio de un periodo de duermevela un tanto extraño, una idea brillantísima que había cruzado millones de kilómetros luz en el espacio B-dimensional se introdujo en su cerebro. Meditabundo, se sentó en la cama, sorprendido de repente por una lucidez extraña. Se levantó y abrió la ventana: aún era de noche cerrada. Inquieto, se preguntó por qué estaba tan nervioso de repente; sin aparentemente poder controlarse, como guiado por una inspiración divina, se acercó al escritorio y buscó en el cajón, para ver si allí había algo que le ayudara a fijar esa idea rebelde... lápiz, papel, reglas... ¿móvil? ¡ah, leñe, que tenía que cargar el móvil!. Ya tranquilo y en la cama, aquel chico recuperó su suño y dejó pasar la llamada de su destino y tiró años y años de laboriosa preparación mágica y de cuidadosos cálculos taumatúrgicos y selección genética. Él era el elegido y ese día había un eclipse total de luna. Toda la magia que se había acumulado aquella noche y que había de derramarse en aquel mortal se iba disipando poco a poco. Algo había interferido en el destino, algo había ido mal...

sábado, 6 de julio de 2013

111 (con tres o cuatros unos más, ya tengo un peine!!!)

Bien, vamos a ver... pensemos. No sé donde estoy. Está oscuro. No puedo moverme. Y silencio. Mucho silencio. Pensemos... Oscuridad, silencio e inmóvil... ¿Un sueño lúcido? ¿Parálisis en sueños? ¿Me he quedado sordo, ciego y gilipollas? 

Pensemos por partes. Lo primero de todo, soy Diego Alcaraz Hernández. Vale, sé quien soy. Eso lo tengo claro. Lo último que recuerdo es... ¿qué es lo último que recuerdo? Tengo un montón de recuerdos, pero no tengo del todo claro el orden en el que van... estaba escribiendo en el blog de Chencho, creo... o estaba durmiendo usando a mi gato como almohada... o estaba viniendo del curro... o... 

Vale, además de sordo, ciego y gilipollas, sufro algo de desorientación temporal... vamos por buen camino, sí señor...

Espera, espera, espera... oigo algo. ¡Oigo voces! Son voces, sí...

-Esto... buenos días. Hace calor, ¿eh?
-Disculpa a mi compañero. ¿Es mucho preguntar quién eres realmente? Y si puedes darnos alguna clave sobre como resolver este problema cósmico, te estaríamos muy agradecidos...
-One for the money, two for the show. Oooooommmmm...
-¿Has visto? ¡Tengo cuernos!

Escucho también un golpe y un crujido de huesos. Por más que lo intento, no puedo decir nada.

-A lo mejor no está vivo y es sólo una armadura.
-¿Pruebo a quitarle la máscara?
-Pues quizás no sea tan mala idea.
-I wanna wanna... Oooooommmmmm...
-Quitémosle la máscara.

Ahora escucho exclamaciones de asombro. Creí que me iban a quitar esa tal máscara, pero yo sigo sin ver nada... 

-¿Quién es este? -escucho que pregunta extrañada la voz femenina.
-Espera, yo le conozco -dice una de las voces masculinas-. Le tengo agregado al caralibro... ¡es el bloguero legendario! ¡El caballero dorado de Ofiuco es Mr. Blogger!

¿Chencho? ¿Chencho está metido en esto? Y lo más importante, ¿se puede saber dónde estoy metido yo?

-AHORA MISMO ESTÁS METIDO EN UN LÍO QUE NO ES UN LÍO. ESTÁS FLOTANDO EN UNA NO-VIDA QUE NO ES LA MUERTE. ESTÁS CONDENADO A LA SALVACIÓN.

Reconozco esa pedazo de voz. Es el dios Anubis, el antiguo dios egipcio con cabeza de chacal. No me digas como coño lo sé, pero lo sé. Lo siento. Eso sí, para ser un dios habla como mi antepenúltima novia cuando quiso cortar conmigo...

-TU SITUACIÓN ES EXTREMADAMENTE PARADÓJICA. SÉ QUE ESTÁS CONFUSO, PERO TODO COBRARÁ SENTIDO. TU MEMORIA VOLVERÁ POCO A POCO...

Confirmado. Es mi antepenúltima novia. He estado saliendo con el dios Anubis.

-AUNQUE SERÁ DIFÍCIL QUE PUEDAS COMPRENDER TAL ENTRAMADO CÓSMICO, TU POBRE MENTE NO ESTÁ PREPARADA PARA ENTENDER TAL COMPLEJIDAD. 

Los insultos. Claro, después de la ruptura, vienen los insultos. Es ella. 

-DISCULPA, PUEDO LEER TU MENTE. ¿REALMENTE ESTÁS COMPARÁNDOME CON UNA DE TUS EX-NOVIAS?

Si puedes leerme la mente, sabrás que efectivamente no entiendo un pijo. ¿Se puede saber qué...?

-ESTÁS MUERTO.

Y ahora me amenaza. Si es que es ella, joder. Es ella. Está clarísimo.

-QUE NO ES UNA AMENAZA. QUE ESTÁS MUERTO. CADÁVER. FINIQUITADO. KAPUTT. DIFUNTO. FIAMBRE. MUERTO. 

¿Muerto? ¿Estoy muerto? Joder, pues esto debe ser el infierno y sí que he debido ser malo, si al otro lado lo que me espera es oscuridad y el silencio roto únicamente por la voz de una de mis ex con cabeza de chacal...

-EMMMM... NO. NO EXACTAMENTE. AUNQUE LO CIERTO ES QUE DEBO ANUNCIARTE QUE LA MASTURBACIÓN SÍ ES PECADO.

Mierda, mierda, mierda, mierda... estoy condenado. Del todo.

-PERO NO SÉ MUY BIEN QUÉ HACER CONTIGO. TE EXPLICO... EN UN PRINCIPIO, TÚ IBAS A SER UNO DE LOS DOCES SABIOS. SIN EMBARGO, EL JINETE DEL APOCALIPSIS LLAMADO HAMBRE TE ASESINÓ EN LA ENTREGA NÚMERO 9 DE ESTE RELATO. REALMENTE FUE UN SUICIDIO EN UN UNIVERSO ALTERNATIVO, PORQUE LO ESCRIBISTE TÚ MISMO. SIN EMBARGO, ESO CREÓ UNA PARADOJA CÓSMICA, CONVIRTIÉNDOTE EN EL EQUIVALENTE DE UN GATO DE SCHRÖDINGER QUE ESTÁ VIVO Y MUERTO A LA VEZ EN DISTINTOS MULTIVERSOS...

Sigo sin entender un pijo. 

-¿HAS VISTO LA PELI DEL SEXTO SENTIDO?

Sí.

-PUES PARECIDO.

¡Ah, haberlo dicho antes! ¡Ahora está todo más claro! 

-NO SABEMOS MUY BIEN QUÉ HACER CONTIGO. INCLUSO TU GATO ES ESPECIAL, ES...

Epiléptico, lo sé.

-NO, QUIERO DECIR QUE ES...

Homosexual. Sí, también lo sé, pero eso no lo hace especial, los gatos suelen serlo.

-¡NO! ¡TU GATO ES...!

Vago de cojones.

-¿QUIERES DEJARME TERMINAR DE UNA PUTA VEZ?

Coño, si ha dicho una palabrota y todo...

-TU GATO ES UN GUARDIÁN CÓSMICO.

(concierto de grillos)

-Y ES POR SU INFLUENCIA QUE ESTÁS AQUÍ. BUENO, POR SU INFLUENCIA Y PORQUE TODO LO QUE HEMOS INTENTANDO CONTIGO HA FALLADO. 

¿Y qué habéis intentando conmigo? ¿Puedo saberlo?

-LO PRIMERO, SE TE MANDÓ AL INFIERNO. FUE POR TEMA DE LA MASTURBACIÓN REITERADA. EL PROBLEMA ES QUE EL FUEGO DEL INFIERNO NO PARECÍA AFECTARTE, Y DEJASTE PREÑADAS A VARIAS SÚCUBOS.

Hombre, es que tengo sangre murciana... y lo de las súcubos es normal, se suponen que se lo montan con los humanos y engendran demonios, ¿no?

-CONTIGO NO. ENGENDRARON UNA HUESTE DE CRIATURAS AMORFAS CON CARPETAS QUE INTENTABAN HACER SOCIOS DE ACNUR A LOS DEMONIOS MIENTRAS CANTABAN REGUETÓN. PROVOCASTE UNA HECATOMBE EN EL INFIERNO.

No, si lo sabía, que este curro me estaba afectando espiritual y genéticamente...

-DESPUÉS DE ESO, POR MEDIACIÓN DE ÓNICE, SE TE REENCARNÓ COMO UNO DE LOS OCHO GATOS SAGRADOS DE BASTET. TENÍAS QUE CUMPLIR TU OBLIGACIÓN COMO GUARDIÁN DEL PANTEÓN EGIPCIO, PERO EN VEZ DE ESO TE PASASTE TODO EL TIEMPO LAMIÉNDOTE LAS PELOTAS.

 Mooooola.

-ASÍ QUE DECIDIMOS BORRARTE LOS RECUERDOS Y ENCOMENDARTE UNA MISIÓN. SI LA CUMPLES, VOLVERÁS A TU VIDA ANTERIOR Y...

Espera, espera, espera... ¿qué coño vida anterior? Yo quiero que me devuelvas los recuerdos, que además de tirarme a súcubos quiero recordar lo que se siente al lamer mis pelotas... 

-DE VERAS QUE NO ME PAGAN LO SUFICIENTE PARA AGUANTAR TODA ESTA MIERDA...

Vale, vale, me callo... ¿cuál es esa misión?

-TU AMIGO MR. BLOGGER ES EL CABALLERO DORADO DE OFIUCO. Y ESTÁ BASTANTE PERDIDO. HEMOS DECIDIDO QUE TÚ SEAS SU COMPAÑERO Y CONSEJERO. EN TU INTERIOR SE HALLAN LAS EXPERIENCIAS DE HABER ESTADO EN EL INFIERNO, EN EL PANTEÓN EGIPCIO Y EN AGENCIAS DE SEGUROS. ESO TE HACE SU COMPAÑERO IDEAL. BUENO, ESO Y QUE YA NO SABÍAMOS QUÉ HACER PARA LIBRARNOS DE TI.

¿Sí? ¡Mola! ¿Qué armadura llevo yo?

-EMMM... NINGUNA. REALMENTE ESTÁS ATRAPADO EN EL BASTÓN DE LA ARMADURA DE OFIUCO, Y HASTA QUE MR BLOGGER NO LO INVOQUE, ESTÁS ATRAPADO EN ÉL...

¿Soy un bastón?

SÍ.

¿Soy un puto bastón?

SÍ. CON SERPIENTES ENROLLADAS.

¿Un bastón con serpientes?

SÍ.

Osti, la verdad es que queda mogollón de fálico...

POR TODO EL PANTEÓN EGIPCIO, OJALÁ EL OTRO PRINGAO HAGA EL FAVOR DE INVOCARTE PRONTO PARA PERDERTE DE VISTA...

Mientras tanto, puedo contarte mis chistes de vacas...

AY.

Continuará




jueves, 4 de julio de 2013

110... ¿entrelazadas? ¿mordiéndose la cola la una a la otra? ¡Atreyuuuuu!

Vicky subió las escaleras a toda prisa, sudando por el esfuerzo y aún conmocionada por los hechos acaecidos. Sus piernas volaban en la imperiosa necesidad de ascender por un piso que se desvanecía debajo, por un infinito foso negro que de repente se tragó todo lo que ella conocía por realidad, quedándose en ese momento flotando en una especie de limbo extaño. Ante la perplejidad, sorpresa y terror que la dominaron en ese momento, el gato se desasió de ella y gravitó sin apenas esfuerzo hasta quedar delante.

-Tranquila Vicky, no pasa nada, aquí estoy para ayudarte -empezó a hablar Ónice.
-¿Tranquila? ¿Tranquilaa? ¿TRANQUILAAA? -acertó a responder casi chillando histérica.
-Tu hermano está relativamente a salvo; lo rescataremos, pero mientras tanto no le harán daño. Lo necesitan vivo, pues en realidad no saben ni por qué se lo han llevado. Creen que tiene una especie de conexión astral con el más allá y que puede ayudarles a encontrar a un grupo de muertos vivientes. Tonterías, no hay quien se crea esas paparruchas.
-¿Mi hermano está bien, entonces? ¿y crees que eso me va a hacer estar más TRANQUILA? ¿aquí flotando y hablando con un gato?
-Si, entiendo tu punto de vista, aunque tu no me entiendas a mi. Tu hermano si que me entendía... al menos subconscientemente. Solíamos debatir mucho y sobre muchos temas allí en el sillón de casa.
-Me estás tomando el pelo... el gorila aquel cuando me empujó... debí darme duro en la cabeza por la caída... ¿me pasé con el ingrediente secreto en la masa del pan? ¿o quizá equivoqué las vitaminas del desayuno con alguna otra cosa?
-Nada de eso; simplemente estás descubriendo quien eres de verdad realmente. Mientras haces introspección y te haces a la idea de tu identidad real, me presento. Yo soy el guardián de los secretos, el protector de las realidades, el mayordomo de los antiguos reyes, el guía de los errantes, el hechicero supremo, el mayor caballero de la orden del destemple, el sumo sacerdote de las siete tribus y el gato de los Alcaraz.
-De cada ocho cosas que dices me creo una, tu flipas. La leche, si que estaba cansada y revuelta ayer para dormir de manera tan profunda y soñar estas tonterías. Estudiar es malo para la salud, digan lo que digan... ¿y que hay de mi hermano? aquí flotando vamos a rescatar bien poco (en fin, de perdidos al río, mejor seguirle la corriente... total, es un sueño... ¿o no?).
-Ahora mismo está en un estado parecido al tuyo. Lógico teniendo en cuenta que compartís destino por ser de la misma sangre.
-¿Esto lo estás haciendo tu? porque yo no he fumado nada.
-No, no soy tan poderoso como para manipular realidades de manera tan profunda, simplemente tengo información y estoy en el sitio adecuado en el momento adecuado. Siento no haber podido prepararles en todo este tiempo, las cosas se precipitaron y no encontraba nunca la forma de presentarme como soy ante vosotros. En fin, debes saber que se acaba el mundo.
-Con razón están las cosas como están. Si yo hubiera tenido esta información hace 15 años también me hubiera metido a política pa sacar dinero rápido y vivir la vidorra padre...
-No, es aún más grave, porque tu eres su última esperanza.
-Si, ya, claro, claro... como si no tuvieran comprados a los jueces y demás. Ya se bastan ellos solitos...
-No me refería a eso... bueno, el tiempo se ha ido agotando y ya es la hora en la que todo se acaba; la nada está empezando a borrar toda la existencia. Eres la elegida para encontrar una cura para todo est...
-...espera espera, esta me la sé. Tengo que curar a la Emperatriz Infantil del país de Fantasía y buscarle un nuevo nombre al reino y a todas sus cosas para salvarlo de la nada...
-Ehmm... uhmmmm... que imaginación tienen los humanos. ¿De dónde has sacado esa chorrada?
-Eps... estoooo... yo...
-Buah, tanto da. Pero me alegra saber que tienes imaginación, te va a hacer falta. Ahora vamos a lo importante: tu y tu hermano tienen una misión vital que cumplir; una fuerza superior os está transportando hasta el sitio donde se han de cumplir los designios para los cuales habéis nacido: salvar a la humanidad.
-No, gracias, ya hemos tenido bastante ONG por ahora...
-No puedo darte muchos más detalles, tengo que ir a por tu hermano; temo que aparezca en el peor sitio posible y sin nadie que le proteja, así que tendré que teletransportarme y salvarle el culo. Pronto acabará el periplo dentro del agujero de gusano que nos ha absorbido y que te lleva conmigo a nuestra auténtica realidad. Tendré que dejarte temporalmente en un lugar seguro, no hagas tonterías. Volveré a por ti y te contaré el resto de detalles. Ah, toma esto, te hará falta: sabrás cómo usarlo en cuanto lo veas.

En ese momento, ocurrieron varias cosas a la vez. En una furgoneta que huía a toda leche, un fardo se deshacía y las cuerdas y el cinturón quedaron inertes sobre el asiento mientras su ocupante comenzaba un viaje de algunos segundos al universo paralelo que tenía dentro de su propia cabeza.

-¿Qué ha pasado QUÉ?- gruñó Jingjing, dudando entre aferrarse al volante con fuerza o empezar a dar capones a diestro y siniestro.
-Pues ha desaparecido, sin más. -dijo Harry.
-El coche está bendecido, no ha podido ser ningún demonio, al menos no uno de los de nivel menor a 18- dijo el pater en tono entendido.
-Menudo atajo de expertos en lo paranormal estamos hechos -se lamentó Jingjing-. Tendremos que volver al antiguo plan. Ahora que por fin teníamos una forma de localizar a esos... loquesean del infierno.
-Se van a enterar- agregó Harry, malhumorado.
-La culpa la tuvo la muchacha aquella, si no hubiera estado en lugar de huír por patas hasta un lugar seguro podríamos haberlo ido interrogando directamente en la furgo- dijo el pater.
-Claro, que el sedarlo para no recibir más patadas no tuvo la culpa- dijo JingJing, molesta.
-Sólo fue un poquito de cloroformo, si no se hubiera desvanecido ya estaría despierto...- se disculpó Harry.
-Y no tendríamos que volver a escuchar radios y leer periodicuchos... apuntilló Manolo.
El silencio resignado que se formó después del suspiro general era comparable al que había en el sitio donde apareció Vicky después de que el gato se desvaneciera. Demasiada calma y un sitio demasiado extraño. Y más extraño aún era lo que le había dado Ónice (ni idea de dónde lo tenía guardado, oiga). Era un amuleto redondo, formado por dos serpientes entrelazadas; en su mente vino inmediatamente un recuerdo, y sin saber si llegó antes el recuerdo o la percepción, se dio cuenta de que ahora las serpientes se entrelazaban formando un ocho en el centro y se mordían mutuamente las colas. Casi sin apercibirse de lo ocurrido, se puso a buscar por inercia la inscripción "Haz lo que deseas" y donde aparentemente antes no había nada, Vicky descubrió la inscripción "Tu was du willst". Se le ocurrió la idea de que un colgante como ese debería tener nombre y por simple similitud decidió llamarlo Auryn. Esbozando una sonrisa, pensó que para llevar a cabo una gran búsqueda se necesita un gran compañero de viajes. Cerró los ojos y sin dejar de sonreír formuló un deseo mentalmente. Al abrirlos allí estaba, flotando a su lado, majestuoso, tan largo y flexible como ella había imaginado, con sus escamas perladas refulgiendo con el fulgor del sol: el dragón blanco de la suerte.

Encorsetado en una especie de armadura, Diego abrió los ojos. Se sentía extraño, y no veía nada, apenas estaba empezando a volver a la consciencia y sólo escuchaba voces que parecían lejanas y borrosas, pero que poco a poco se iban haciendo más y más nítidas.

-Quitémosle la máscara- dijo Adrián, que quería ser protagonista de algo que no tuviera que ver con cuernos.

En otro lugar, un chico dormía apaciblemente sin saber lo que el destino le tenía reservado. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

miércoles, 3 de julio de 2013

109 serpientes entrelazadas

-Vale, lo único que yo saco aquí en claro es que quien no está desapareciendo, está dándose de leches con otra gente -suspiró Raoul.
-Admito sugerencias -dijo Rebeca.
-Quiero esnifar su purpurina -respondió Arturo-. Oooooommmm...
-Podemos preguntarle a ese -Raoul señaló al extraño personaje embutido en la armadura de Ofiuco-. Ni se ha movido ni ha hablado desde que ha empezado este marrón.
-Con esa máscara que lleva, no hay manera de saber ni su género -protestó Rebeca.
-Un animal sabe lo que es y lo acepta -aseveró Arturo-. Ooooommm...

Raoul se acercó a Ofiuco.
-Esto... buenos días. Hace calor, ¿eh? -saludó el sabio.

Ofiuco no contestó.

-Disculpa a mi compañero -gruñó Rebeca-. ¿Es mucho preguntar quién eres realmente? Y si puedes darnos alguna clave sobre cómo resolver este problema cósmico, te estaríamos muy agradecidos...

Ofiuco no contestó.

-One for the money, two for the show -dijo Arturo-. Oooooommmmm...

Ofiuco no contestó.

-¿Has visto? ¡Tengo cuernos! -exclamó Adrián.

Ofiuco no contestó.

Antonio aterrizó a unos pocos metros de ellos, arrojado por los aires merced a un soberbio golpe de su enemigo íntimo.

Ofiuco ni se inmutó.

Todos miraron fijamente a Ofiuco.
-A lo mejor no está vivo y es sólo una armadura -musitó Raoul.
-¿Pruebo a quitarle la máscara? -preguntó Adrián.
-Pues quizás no sea tan mala idea -asintió Rebeca.
-I wanna wanna... Ooooooommmm...

De modo que Adrián se adelantó y extendió sus manos para quitarle la máscara a Ofiuco...

Continuará

jueves, 27 de junio de 2013

108 razones para seguir escribiendo

-¡Eh, que ese es mi hermano!- gritó Vicky que había bajado corriendo las escaleras y salía por el portal justo en el instante en el que abrían las puertas de la furgoneta donde estaban metiendo a Diego, que se debatía en un inútil esfuerzo por liberarse, golpear al tío más cercano y entender qué diantres estaba pasando sin obtener ningún tipo de resultado en ninguna de las tres cosas.

-¿Tu hermano? ¿te haces responsable de este tío entonces?- preguntó el que más cara de bestia tenía que se había dado la vuelta y ahora estaba mirándola desde arriba... bastante arriba.
-¿Si?- respondió dubitativa al darse cuenta de que se enfrentaba a un armario de 3x2 con cara de bulldog con mala leche y babas escurriéndosele por la barbilla pabajo y que de repente metía mano bajo su gabardina. Un frío presentimiento de peligro inminente la inundó y la dejó petrificada, sin capacidad alguna de reacción.

Ante su sorpresa, no sacó la cachiporra reglamentaria ni hizo ademán alguno de violencia, simplemente relajó el gesto, con esfuerzo forzó una sonrisa bastante lamentable pero que quería resultar amable y sacó un papel impreso y un boli. El otro hombre, que mientras tanto se había encargado de sujetar a Diego con el cinturón de seguridad, se unió al grupo en silencio.

-Por aquello de los gastos de manutención y el seguro para los desperfectos que cause y esas cosas...- dijo.
-¿qué?
-Pues eso
-¿queQUÉ?
-¡PuesesoPUESESO!
-Eh, no me grite, que le oigo bastante bien. Quiero decir que no entiendo ni por qué se lo llevan ni qué es eso del seguro, ni...
-Vea nuestras ropas... ¿qué pone nuestra furgoneta? ¡no es tan complicado! ¡debería ser obvio qué es lo que estamos haciendo y por qué! y evidentemente, siendo usted familiar cercano es a quien debemos pedirle...
-¡Pero mi hermano está bien! (no, ya sé que no lo está, pero no TAN mal como para esto) ¡no se lo pueden llevar! ¡YO NO LO AUTORIZO!
-Por supuesto que no, y nosotros tampoco, esto es un asunto de seguridad nacional, si no lo controlamos a tiempo puede ocurrir una catástrofe de grandes dimensiones o algo peor.
-¡Lo que va ocurrir es que voy a empezar a dar leches como no saquen a mi hermano de ahí dentro!
-No tema por su hermano, velamos por el bien de la humanidad... denos algo de crédito (de ese y del otro, así que firme aquí o se queda sin comer mientras lo tengamos retenido)
-¿pero cómo voy a dar crédito a unos tíos que vienen de parte de una organización llamada CIPOTE y que dicen que secuestran a mi hermano por cuestión de seguridad nacional? ¡un tío que parece un gorila (con perdón) disfrazado de Humphrey Bogart y otro que parece un cura que va al gimnasio a ver a las tías en ropas ajustadas y que se le ha pegado algún músculo porque tiene que disimular un poco!
-¡Eh! ¡vosotros dos!- gritó una voz femenina desde el interior de la furgoneta- ¡que es para hoy! ¡Harry, olvídate de formalidades y vámonos ya!
-¡Ya vamos!- gritó el llamado Harry dando un empujón a Vicky y agarrando al otro por un brazo- pater, dese prisa, que esta es capaz de dajarnos en tierra.

Y vicky, levantándose del suelo todo lo deprisa que pudo, los vio partir impotente, pero haciendo un esfuerzo por ver a través del humo que delataba la edad y el pobre mantenimiento de la furgoneta y acordarse de la matrícula. Aún aturdida por el golpe recibido por el tío del CIPOTE, empezó a caminar con rabia hacia su casa, con la idea de llamar a la policía tan absorta que tropezó con su gato Ónice, que estaba a medio camino.

-¿Qué haces tú aquí? ¡si nunca sales de casa! ¡eres un miedica!... anda ven- y lo tomó en sus brazos, más pendiente de llegar al teléfono que de la sonrisa siniestra que esbozó el gato, como si sus planes fueran por los derroteros que hábilmente había planeado de antemano.

Tras mucho, mucho, demasiado tiempo... 107

Madrugada del 26 al 27 de junio del 2013.

Por primera vez en casi dos meses, tecleo la contraseña que evoca pasados inconclusos y accedo a mi cuenta y a los blogs. 

El gran gato negro, Ónice, se materializa a mi lado.
-Ya era hora -maúlla-. Desde el 3 de mayo tienes a todos esos pobres personajes paralizados en el tiempo, así como al bueno de Chencho. 
-Lo sé -reconozco con desgana-. Han sido un par de meses difíciles. 
-Una miauerda difíciles -bufa Ónice-. Yo soy un personaje de ese relato. ¡No hay derecho a que me tengas inactivo tanto tiempo! 

Anubis surge de la nada y apoya su mano sobre mi hombro.
-Tú mismo podrías ser un personaje en una novela -proclama-. Si ésta queda inacabada, ¿qué será de tu vida?
-Sí, bueno, no tengo ni idea -me encojo de hombros-. Lo que tengo claro es que no apareceré de repente junto al autor del relato para casi matarle del susto, y para darle la lata y para echárselo en cara.
-¿Meses difíciles? ¿A qué llamas meses difíciles? -pregunta el Dragón Azur Qing Long-. ¿A dos desengaños amorosos? ¿A la muerte de un ser querido? ¿A la idea de emigrar? ¿A problemas personales? ¿A...?
-A todo eso -respondo con desgana-. Y también a aguantar todo este tiempo como captador de socios para una ONG.

Ónice, Anubis y Qing Long retroceden con pavor.
-En verdad este hombre conoce las fuerzas del infierno -asiente con respeto el Dragón Azur.
-Y antes aguanté un año como agente de seguros, que conste -añado dándome aires. 
El Dragón Azur inclina la cabeza con reverencia.

-Todo eso está muy bien -dice Anubis-. Pero has dejado inconcluso demasiado tiempo este relato. Es hora de continuar. 
-Bueno, bueno -protesto-. Que no sólo he dejado esto aparcado, también mi propio blog y...

El Unicornio Herido aparece con un mosqueo monumental:
-¿Herido? ¡Me tienes ya desangrado, cabrón!
-El que faltaba -suspiro profundamente-. De todos modos, ¿qué queréis que os diga? Yo ya no tengo imaginación para continuar esa historia. Estoy falto de moral y de energía. No se me ocurre...
-Creo que no entiendes nada -replica Ónice-. Tú no creas la historia. Tú eres el receptáculo que transcribe la historia tal y como va ocurriendo. Si dejas de escribirla, la historia se detiene creando una rotura espacio temporal, una arruga en el continuum del multiverso paralelo alternativo y una paradoja en el mismo tejido de la realidad inventada.
-Si me das cuatro jarras de cerveza, a lo mejor hasta entiendo eso -respondo.

-Se acabó -pronuncia Anubis-. Lo hará por las buenas, o por las malas. 

El dios egipcio levanta su brazo. y habla con solemnidad:
-El cerebro cibernético de Arturo servirá de perfecta grabadora. Y sus nuevos poderes derivados de la filosofía oriental de Virgo serán el perfecto catalizador. A partir de ahora, seguirás escribiendo. Y Arturo será la voz que te dicte...
-¡Espera un jodido momento! -chillo- ¡Yo creé a Arturo! ¡Sé perfectamente como funciona su cerebro! ¡Y es una mala idea porque....!

Demasiado tarde. 

Comencé a recibir en mi propio cerebro las palabras de Arturo. Palabras llenas de sabiduría y esperanza:

-¡Kiss kiss fall in love! ¡Forgendro número dos sobacmatic! ¡Me vais a comer la polla! ¡Escándalo, esto es un escándalo! ¡La he liao parda! ¡Maybe you´re my love! ¿Saben aquel que diu...?

Arturo observó como Alba, Laura y Ambrosio desaparecían en un portal místico. Extrañamente, parecía como si ese segundo hubiera durado dos meses. Pero eso era imposible, ¿o no? Daba igual, su cerebro cibernético imbuido de la energía del loto, clamaba que era hora de actuar.

Mientras, muy lejos de allí, a un universo de distancia, cierto captador de cierta ONG balbuceaba cosas sin sentido alguno mientras un par de forzudos hombretones le colocaban una camisa de fuerza. 

Continuará


viernes, 3 de mayo de 2013

106 ¡por el cosmos no le deis!

-Like a virgiiiin... touched for the verty first time...- canturreaba Arturo, que como siempre iba a su bola.
-¿Qué le ha dado ahora a este? preguntó Rebeca, que le había dado una patada al ánfora y la había estallado 50 metros más allá.
-Eso es normal en él, yo lo que me pregunto es qué les ha dado a esas- Respondió Raoul.
-Heey into the groove, boy you have to prove...
-Si, ya veo que está en modo Madonna. Y si, también veo a esas dos... ¿abrazadas? creo que después de esta semana no voy a poder sorprenderme de muchas más cosas...

En efecto, Alba y Laura se habían abrazado ante la pérdida común. Lo único que ahora tenían era la una a la otra, pues las dos al fin habían comprendido que...
-¡Un momento! ¡si ha muerto podemos rescatarlo!- gritó en un momento de revelación Alba
-¿Qué dices? ¿resucitarlo como un... como... ahí to podrío y... arjpuajqueajco...- dijo entre nauseas Laura.
-No, no pensaba usar mis habilidades, no hace falta resucitarlo, sino rescatarlo. Aún tenemos tiempo de evitar que caiga a lo más profundo del infierno.
-¿Te refieres a bajar al inframundo y rescatarlo de las garras de hades antes de que su alma se pierda para siempre y su cuerpo se corrompa?
-Si, y sé quien puede abrirnos un portal hacia el infierno.
-¿Te refieres a cánc... máscara de m... a Ambrosio?
-Al mismo.
-¿Crees que colaborará?
-Más le vale. Y por si las moscas, lo llevaremos con nosotras.

-Where's the party? I want to free my soul...
-Si, yo también quiero liberar mi alma ¡y así poder acabar con todos!- graznó Ambrosio, un tanto apartado de los demás modificando sus planes para dar cabida a los nuevos acontecimientos, sin darse cuenta de los planes que hacían a su espaldas.
-Where's the party? I want to lose control...
-Esta juventud... nunca aprenderán- dijo el viejo maestro, que los observaba con los ojos entrecerrados, esperando que dejaran de hacer ruido para echarse una siest... para ponerse a meditar los secretos insondables del universo.

En ese momento apareció ónice vistiendo la túnica del gran patriarca, el estratega que mueve los designios astrales de los caballeros y que lucha incansable por cuidar y custodiar la sacratísima hierba gatera del cosmos, que solo puede crear la bella y pura atenea cuando sale a hacer pis al jardín.

-Por fin estáis todos juntos y reunidos. Ahora podremos de una vez por todas realizar el rito protector y cumplir nuestros designios primigenios y descansar por otros 300 años. Venid y junt... ¡eh, ustedes dos! ¡dejad ya de pelear y escucharme leñe! nada ni caso... mierd. ¡eh, vosotros tres! ¡adonde creéis que...! mierda Mierda MIERDAAAAAA ¿serán tontas del culo? ¡se están metiendo en la boca del lobo!

Y en ese momento, un portal de luz se cerraba tras Alba, Laura y Ambrosio, que con una sonrisa malévola en la boca las conducía ofreciendo una falsa resistencia para cubrir apariencias y con un aura de al final el flan va a salir después de todo que echaba patrás.

jueves, 2 de mayo de 2013

105 por el cosmos te la hinco!!

-Han optado por la solución friki -el Dragón Azur Qing Long no terminaba de creérselo, y eso que había visto muchas cosas en su vida inmortal.

Anubis arrugó el hocico. Con voz noble, profunda, estoica y ultraterrena, pronunció:
-¿Pero qué mierda...?
-Podría ser peor -dijo Qing Long-. Atenea podría haber optado por vestirles con trajes de colores chillones y darles un mecha a cada uno de ellos...
-Cagüenelhijodelcura -el porte de Anubis degeneraba por momentos-. ¿Y por qué coño le ha dado la armadura de Géminis a Ambrosio? ¿No era el puto Loki?
-No, realmente Loki había poseído a Ambrosio, pero eran dos entidades separadas compartiendo el mismo cuerpo. Atenea lo que ha hecho ha sido separarles... Ambrosio como uno de sus caballeros, y el auténtico Loki luchando en el campo de batalla...
-¡Joder!
-Amigo Anubis, recomiendo que acabes con los improperios y pienses en una solución...
-¿En una solución? A este paso van a provocar un desgarro en el espacio-tiempo, y provocarán la entrada del Caos en este mundo...
-Eso suena a varios juegos de rol, a un wargame, a unas novelas de Michael Moorcock u otra de Diego Alcaraz, o al último disco de...
-Ni lo nombres, que surge el Caos Verdadero.
-Tienes razón, amigo Anubis. Lo siento...

-Por cierto, ¿quién es Ofiuco? -preguntó el dios chacal.
-Sí, el dios de la curación y la medicina... como ahora hay quien lo considera también un signo del zodíaco, pues Atenea ha ampliado el número de sus guerreros a trece...
-Eso ya lo sé, a lo que me refiero es quién está dentro de la armadura dorada de Ofiuco.
-Ummm... no lo sé, no logro averiguarlo.
-Hablo en serio, hay tal conjunción de poder que la misma realidad puede verse desgarrada y...
-Eso me suena a un videojuego de un tejedor con un bastón que...

(Mirada sepulcral de Anubis)

-Lo siento.
-¿Podríamos enviar nosotros a alguien? -pensó en voz alta Anubis- Si Atenea usa caballeros, nosotros también podríamos usarlos...
-Sólo hay uno disponible, el chaval ese de pelo verde, pero está de baja por depresión porque todo el mundo cree que es una chica. No cuentes con él.
-¿Qué nos queda?
-Bueno, nos queda Alba... sigue teniendo tus poderes y ahora también los de Aries... si conseguimos que sea ella quien gane el juego, que me temo se ha convertido en el clásico "Rey de la Montaña", podríamos asegurarnos de que ninguno de los dioses engañados tome represalias contra ti y se apropie del poder supremo...
-¿Qué posibilidades tiene Alba de ser la única participante en pie cuando acabe el combate?
-Un 0,02%.
-¿Qué posibilidades hay ahora mismo de que el combate produzca ya una brecha en nuestra realidad del espacio-tiempo y sea ésta percibida por el Caos?
-Un 26,70% y subiendo...
-¿Qué me recomiendas hacer, amigo Qing Long?
-Rezar, amigo Anubis.
-Somos dioses, amigo Qing Long.
-Pues con más motivo...

Continuará

miércoles, 24 de abril de 2013

104 barriletes de brandy abandonan a sus peludos dueños

Raoul se despertó sobresaltado. Las magulladuras y el dolor habían desaparecido como por arte de magia. Se sentía más fuerte, más noble, más decidido, más rápido y agresivo. Se miró en un charco en el suelo y quedó cegado ante el fulgor de su dorada armadura. Su amplia melena, suelta ahora y desordenada por el viento (junto con la pose de miro-al-horizonte-como-si-le-fuera-a-dar-dos-leches) le daba un aire de majestad. Era el león: bravo, fiero, poderoso. A su lado Athenea, cuya aura brillaba en un fulgor cálido y acogedor, vestía un suave traje de seda y una diadema dorada ardía en su cabeza, lo miraba con gesto aprobador.

Arturo, puro y virginal, se hallaba en la postura del loto mientas recitaba trozos del corán que recordaban más a recetas de cocina. Como en un raro sueño, flotando en el cielo aparecía el arquero celestial, con el rostro de Fran pero el cuerpo medio desvanecido en la oscuridad solo interrumpida por el brillo de las estrellas. Más allá, entre las ruínas se acercaban los demás. 

Laura surgió tras su escondite bastante sorprendida, con una rosa en los labios. Tras observarse un momento, sonrió al sentirse limpia y con una renovada belleza. Alba despertó de su sueño cósmico luciendo la armadura del carnero, se levantó y avanzó con elegancia hacia el resto dejando a su paso una estela de polvo de estrellas. El viejo maestro no llevaba armadura, pero se encontraba meditando sobre una gran caja dorada labrada con las balanzas de la justicia. Ahora era violado, aunque no parecía que le importara mucho. Me refiero al color de su piel.

Antonio Mata, con su intachable sentido de la justicia y lealtad no podía llevar otra armadura que la de carpicornio, siendo el gran custodio de la poderosa espada escaliburra. Juanjo por su parte, llevaba la armadura del escorpión. Como no podía ser de otro modo, nada más juntarse  empezaron a probar sus nuevos poderes y habilidades a base de darse ostias como panes.

La fría rebeca apareció con una ánfora en el hombro mientras se le caía parte del agua (o lo que quiera que fuese, en teoría leche, aunque dada la transparencia del líquido, debía ser superdesnatada y megabautizada) que brotaba de su interior. Es complicado llevar una cosa de esas echada y no derramar nada, claro. Adrián por su parte estaba todo entusiasmado al llevar la armadura del toro. Aunque no entendía muy bien por qué le habían tocado a él los cuernos.

Por último apareció Ambrosio, un tanto decepcionado por llevar la armadura de cáncer, tener que aguantar a los pesados de los muertos todo el rato y verse subyugado a la voluntad de Atenea.

Todos los caballeros se juntaron ante Atenea e hincaron la rodilla al suelo en un gesto de pleitesía y respeto mientras sonaba una fanfarria llena de epicidad, emocionidad y regicidad y otras palabras retorcida y equivocadamente elegidas terminadas en cidad. Como en una peli cutre en medio de una escena que pretende ser un climax, un caballo alado (o con unas alas un poco cutres pegadas a los lomos) llegó en ese momento y se posó grácil y elegante (o al menos cayó a plomo y se levantó con la mayor elegancia que pudo) al lado de Atenea, que por azares del destino se encontraba cerca de una enorme grieta que se había abierto tras la explosión que había provocado Laura.

-Ale, ale, muy bien niños, ya estais yendo a pelearos contra todos esos dioses de pacotilla, que pa algo soy la más chachi- bramó Atenea con cara de malas pulgas. 
-¿y por qué tenemos que solucionarte nosotros la papeleta?- dijo Ambrosio.
-Ohmmmmm- dijo Arturo
-A cagar, tu y yo a lo nuestro- susurró Antonio a Juanjo.
-¿Eres tu, Fran?- dijeron al unísono Laura y Alba.

Al momento, pasaron varias cosas a la vez: alguien preguntó quién y qué cojones era Ofiuco, ante la sorpresa de todos la armadura de sagitario pareció estallar y se dispersaron sus pedazos a gran distancia en distintas direcciones, una flecha se clavó en el pecho de Atenea que la mataría al cabo de 12 horas, el pegaso se cayó misteriosamente por el despeñadero y apareció la armadura de Géminis sin nadie que la vistiera y profiriendo una sonora y gutural carcajada. Y sobre todo, una extraña sensación de dejavù inundó a quien está leyendo esto ahora mismo.


103 San Bernardos

Arturo depositó con suavidad a Alba detrás de unos escombros, protegida de la metralla y los temblores de tierra que los dioses provocaban con sus golpes.
-Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho...

Por un momento, una densa polvareda proveniente del mismo combate hizo que la visibilidad quedara reducida a un par de metros. Aún así, el ruido de los golpes y las vibraciones hacían saber a los presentes que la guerra continuaba sin control.

Y tanto que continuaba sin control... cincuenta garrotes hendieron el suelo y veinte "¡Hey!" se escucharon mientras los Veinte Tarados de la Tarantela y los Cincuenta Indómitos Habitantes de las Estepas Murcianas entraban en escena llevándose todo por delante.

Raoul perdió pie y perdió de vista a Rebeca. Una nube de humo y polvo lo envolvió y le dejó desorientado. Tragó una bocanada de ese insano aire y comenzó a toser, hasta acabar en el suelo, sin fuerzas. Unas manos le agarraron. Raoul sintió como levantaron su cabeza y besaron sus labios, llevando a sus pulmones aire limpio.

Raoul abrió los ojos.
-Atenea...
-No dejaré que mueras.
-Mira que salvarme tú, cuando siempre te están salvando a ti tus caballeros...
-Mira que eres friki.
-Atenea, tengo que confesarte una cosa...

Las manos de Raoul tomaron fuerte las manos de la diosa. Atenea, algo muy raro en ella, se sintió turbada y azorada.
-¿Que... qué tienes que decirme, Raoul?

(dramático momento de silencio)

-Que besabas mejor cuando eras Guerra.

Y tras un espléndido concierto de grillos, Atenea lanzó por los aires a aquel al que no iba a dejar morir bajo ningún concepto.

Continuará

domingo, 14 de abril de 2013

102 dálmatas

¿Cómo? ¿cómo he podido hacerlo? se dijo sollozante Laura. Lo vi, lo vi claramente, lo vi correr a la desesperada intentando salvar a la mujer que sin duda ama. Lo vi anhelante y suplicante, vi el miedo en sus ojos, lo vi abrazarla antes de que mi ira expandiera mi magia hasta las mayores cotas de destrucción que yo hubiera jamás soñado. Lo vi gritar de dolor en una muda mueca desesperada, lo vi gastar todas sus fuerzas en absorber todo el daño e impedir que Alba sufriera el mínimo rasguño. Antes de eso vi a una Alba sorprendida, pero no vi odio en sus ojos. Lo que vi fue resignación. Quería acabar con todo, se estaba dejando morir, tenía el gesto sumiso y suplicante de quien sabe que todo se acaba y de que es lo mejor que podría pasar. Creo que no acabó de entender la naturaleza de la magia que se movía a nuestro alrededor. Creo que nadie realmente sabe qué narices está pasando. Ella cree que Fran la había dejado. Eso creía yo también. Pero ahora sé que no, que Fran siempre la amó, que Fran siempre la quiso y nunca fue capaz de hacerle daño, que todos hemos sido manipulados, dioses incluídos. Hay una fuerza superior, mentes que juegan con nosotros, cambiando voluntades, diseñando destinos, jugando con los hechos, con los sentimientos. Los he notado, justo en el momento en el que más forcé mi magia, justo en el momento en el que más poder canalicé a través de mi. Son... los demiurgos. Si, no pueden ser otros; las fuerzas primarias que mueven el universo a su antojo. Si no recuerdo mal, eran dos, o quizá eso lo leí en algún otro lado y estoy mezclando cosas. En fin, que estoy divagando. Alba quería morir sin saber que Fran la amaba por encima de todas las cosas, sin saber que no era culpa suya todo lo que estaba pasando, sin saber que a todos nos estaban manipulando. Y ahora Fran no está, se sacrificó salvando a Alba y yo estoy sola. Y la culpa de todo es mía; si antes fui desgraciada por no ser correspondida, ahora lo soy más, por haber matado al hombre al que amaba. Ojalá hubiera podido ser más madura y adulta y haberme enfrentado de otro modo a todo esto. Creo que va siendo hora de que arregle algunas cosas por aquí... pero estoy tan débil... tengo que intentarlo, aún puedo conseguirlo, creo que si coopero con Alba... no sé si ella querrá siquiera mirarme... pero se lo debo a Fran.

101 ... ... ... ¡¡¡CAPICÚA!!!

Rebeca estaba decidida. Se piraba. Allá cada cual. Juanjo y Antonio se habían dejado fuera de combate el uno al otro. Una explosión mágica acababa de dejar sin ropa y aturdidos a unos cuantos más. Dioses y hombres estaban luchando unos contra otros en una guerra que no podría ganar nadie. Y acababa de aparecer el tal Ra-Amón, y estaba limpiando el campo de batalla a base de leches, incluyendo a Loki, el cual presuntamente le había invocado...

Fran había desaparecido, ignoraba si consumido por las energías de Hela y Hades, o algo peor... Arturo se había llevado a Alba, Adrián estaba desmayado...

-¿Estás bien, Rebeca?

Raoul. No podía ser otro.

-Estoy viva, que ya es bastante... estoy tan desesperada que cualquier idea que tengas será bienvenida.
-¿Al margen de arrastrarnos y suplicar piedad?
-Al margen de eso, sí.
-Si te digo que me atraes especialmente, ¿tendrías una cita conmigo después de resolver este problema?
-Si sobrevivimos, sólo te garantizo que no te volaré otra vez tus partes innobles de una patada cuando me lo propongas.
-Vale... creo que tengo una idea.
-Temo tus ideas.
-Estoy convencido de que tantos dioses reunidos y apalizándose, está atentando contra el orden cósmico. Necesitamos alguien capaz de restaurarlo, que ponga en vereda a todos...
-¿Invocamos a Eunomia, por ejemplo?
-¿A quién?
-Eunomia -explicó Rebeca-, diosa de la ley y la disciplina y...
-La verdad es que yo estaba pensando en algo así como Goku, Chuck, Cafre y Bruno Díaz, todos a mogollón, pero si tú crees que a la Eunomia esa la harán caso, y sabes cómo invocarla, yo encantado...

Continuará

viernes, 5 de abril de 2013

100% algodón (no, estas no son las espadas que andáis buscando)

Ah, no, eso si que no. Nada nadita nada de caso me hacen desde que empezó a desvariar todo esto. ¡A MI!... plebeyos hediondos... me insultan, me desprecian, ¡incluso me llaman bruja! (bueno, los poderes tengo que reconocer que molan mucho, aunque hasta ahora en realidad no me han servido para nada, pero eso lo arreglo yo en un periquete... se va a cagar el puto Ambrosio de los cojones, le voy a meter ferreros hasta que le salgan por las orejas, y no voy a decir por donde porque una es una señorita). ¡Y ni siquiera me he convertido en semidiosa! No, esto se va a acabar aquí, ni dioses ni pepinillos en vinagre. ¡Encerrarme! ¡a mi! ¡dentro de una sanguijuela con barrotes! ¡con un pervertido de mierda! ya decía yo que dormir con niños era levantarse cagada, jamás debí haberme puesto a jugar con ese mamarracho cuando era Fran el que tenía que haberme visto en picardías... ¡y lo más que me jode es que aquí todo el mundo se lo ha tirado menos yo! ¡yo que llevo enseñándole las bragas desde primaria! ¡debería ser yo quien se lo hubiera llevado al huerto! ¡o mejor aún, al pajar! ¡que mi padre tiene muchos caballos! ¡y encima estoy toda sucia, llena de barro y se me ha roto una uña! ¡nggggggggachiiss!

Arturo, quizá el que contaba con menos vida (o no vida) de los presentes dada su naturaleza, sin embargo fue el más presto a conservarla cuando salió corriendo mientras soltaba un "mon Dieu! c'est l'aritmétique" mucho antes de que Laura teatralmente se izara en medio de todos los contendientes que se habían reunido en la pelea de dioses y empezara a brillar cegadoramente cual supernova con ganas de fiesta y finalmente la realidad circundante estallara en miles de pedazitos. Una vez a salvo de los efectos colaterales de la onda expansiva, disipadas el aura mágica, el polvo y la radiación, Arturo se acercó con cautela a la zona de impacto con la esperanza de encontrar supervivientes. Iba dando brincos aquí y allá buscando entre los pocos cascotes que había y citando a platón: "El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarlo, se sabe el valor que tiene...", "Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.". Al encontrar a Alba, desnuda y prístina, salvada milagrosamente de la explosión, las llamas posteriores, el humo y el polvo, la recogió con suavidad.

-La belleza de la mujer se halla iluminada por una luz que nos lleva y convida a contemplar el alma que tal cuerpo habita, y si aquélla es tan bella como ésta, es imposible no amarla...- musitó con delicadeza a su oído. Más allá, avergonzada y dolida se escondía Laura, que con la deflagración también había perdido las ropas, ocultando no solo su cuerpo sino las frías lágrimas que con fuerza brotaban de su cara, sin acabar de creerse aún lo que había provocado.

¡Cuenta con mis 99... ¿cómo que no hay espadas?

Fran se soltó de las bellas, tentadoras manos de Venus y Afrodita y echó a correr. No, no volvería a cometer el mismo error.

Alba... sólo podía pensar en ella. ¿Importaba acaso que Alba le hubiera rechazado? Él había traicionado su confianza, no valían excusas...

Pero aunque la relación estuviera rota, las promesas que le había susurrado al oído mientras abrazaba su cuerpo desnudo, seguían vigentes. Alba no era una cualquiera cuya importancia terminaba después de yacer con ella... Alba era el motivo por el que él vivía. Y aunque jamás volviera con él, seguiría viviendo por ella. Porque el amor nos hace imbéciles, y gilipollas. Pero también valientes y nobles. Y por una razón aún más justa. Era su decisión. Era lo que Fran quería hacer. Quería cumplir sus promesas, casi tanto como quería volver a abrazar su cuerpo desnudo. Y aunque su poder era insignificante en comparación con el de los dioses, su determinación era tan grande como el propio cosmos.

No emitió sonido alguno. No dijo últimas palabras. No gritó juramentos.

No hacía falta.

En silencio, se interpuso en el camino de las dos terribles manos que querían robar el poder y la vida de Alba.

Continuará
 

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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