Vereis, me levanté yo tan feliz esta mañana porque me había quedado dormida y llegaba tarde a prácticas cuando mi persiana decidió suicidarse. Y es que la pobre tiene un despertar muy malo y a las 8:45 de la mañana, pues es hasta comprensible.
Total, que la dejé rota y taponando totalmente la luz que entraba a mi cuarto - y con las ventanas de fuera cerradas porque no se puede acceder si la persiana está caída- y me fui a clase.
Cuando volví de inglés, allá por las 7 de la tarde -sí, ya sé que terminaba a las 5 pero el ordenador de Alfonso estaba malito y fui a ver si le curaba... aunque no puedo ser-. Iba diciendo, que volví a casa y me encontré a mi persiana mirándome con impotencia y resignación (y con bastante mala leche también). Ordené mi cuarto y cubrí la cama y los armarios con sábanas y comencé la tarea de arreglar una persiana.
Pasos para arreglar una persiana (teoría) con ayuda de otra persona:
- Abre el cajetín de la persiana, sujétalo de manera que no se cierre y comprueba que hay baldas nuevas.
- Saca las baldas de sobra y acumula toda la cuerda arriba con ayuda de dos pinzas (una arriba y otra abajo).
- Haz sobresalir la persiana que esté bien del cajetín para tener mayor facilidad de acceso.
- Extrae la balda rota deslizándola hacia un lado manteniendo fijas el resto.
- Coloca una balda nueva en el sitio de la anterior encajándola y deslizándola sobre la primera balda no rota de la persiana.
- Introduce la persiana en el cajetín y en los raíles.
- Haz persión desde arriba hasta que se encaje la balda recién puesta con el resto de la persiana.
- Suelta la cuerda y cierra el cajetín.
Bien, la teoría no parece muy complicada pero puedes encontrarte varios problemas como me ha pasado a mí esta tarde:
- Que la habitación sea demasiado pequeña como para deslizar una balda sobre otra y extraerla o introducirla.
- Que se desencaje el destornillador que se usa como palanca para introducir la balda a lo bestia.
- Que una vez introducida perfectamente, no quiera encajarse con el resto al presionarla.
- Que se suelte la cuerda que sujetaba la puerta del cajetín.
- Que, por mucho que presiones, la puñetera balda no quiera meterse y acabes descascarillando la balda de arriba del todo.
Finalmente, y tras tres cuartos de hora de intentar meter la balda de las narices, lo hemos conseguido... pero eso sí, hemos acabado los dos -y el cuarto entero- llenos de polvo que había en el cajetín y con un dolor de brazos que tardará en quitarse....